Tips para limpiar almohadas de forma fácil y efectiva

Las almohadas son indispensables para nuestro bienestar, pero con el tiempo pueden acumular suciedad, ácaros y malos olores. Aprende cómo limpiar almohadas y prolongar su vida útil con estos consejos.

¿Cómo limpiar almohadas en la lavadora?

Limpiar almohadas en la lavadora es fácil si sigues estos pasos:

  1. Verifica la etiqueta: Asegúrate de que la almohada sea apta para lavadora y sigue las indicaciones del fabricante.
  2. Funda aparte: Retira la funda y lávala por separado. Trata manchas antes de lavarla.
  3. Carga balanceada: Lava dos almohadas del mismo tamaño para equilibrar la carga. Usa toallas si no tienes otra almohada.
  4. Detergente y extras: Agrega poco detergente, vinagre blanco o bicarbonato para desinfectar y eliminar olores.
  5. Programa suave: Opta por un ciclo delicado con agua fría y centrifugado bajo.
  6. Secado cuidadoso: No retuerzas la almohada. Sécala al aire o en secadora si es seguro.

Consejos para eliminar manchas difíciles

Las manchas son inevitables, pero puedes combatirlas si aplicas los siguientes consejos:

  1. Sudor: Mezcla agua oxigenada con bicarbonato, aplica y enjuaga antes de lavar.
  2. Sangre: Usa agua fría, sal, y si persiste, agua oxigenada o vinagre blanco.
  3. Maquillaje: Aplica alcohol o quitaesmalte seguido de lavado con detergente.

6 pasos para limpiar almohadas (sin lavadora)

Además de la lavadora, hay otros métodos más naturales para limpiar almohadas:

  1. Aspira la almohada: Elimina polvo y ácaros usando el accesorio adecuado de tu aspiradora.
  2. Paño húmedo: Limpia la superficie, evitando productos abrasivos.
  3. Desinfección con vapor: Utiliza vapor para eliminar bacterias y hongos a una distancia segura.
  4. Secado adecuado: Al aire sin sol directo o en secadora (si la etiqueta lo permite), asegurándote de que esté completamente seca.
  5. Cambio semanal de funda: Protege tu almohada con fundas lavables y transpirables y lava la funda de tu almohada cada semana.
  6. Aireación diaria: Sacude tu almohada y déjala airear en un lugar fresco y seco para evitar humedad y malos olores.

Mantener las almohadas limpias no solo mejora la calidad del sueño, sino que también contribuye a un entorno de descanso más saludable. Con estos pasos simples, puedes asegurarte de que tus almohadas estén frescas, cómodas y listas para proporcionarte el mejor descanso nocturno.

¿Y qué hacer si la almohada huele mal?

Para prevenir que la almohada huela mal, te recomendamos ventilarla diariamente antes de realizar la cama. En el caso de que, a pesar de lavar las fundas y la ropa de cama, se perciba un mal olor en la almohada, una alternativa efectiva podría ser utilizar bicarbonato.

Retira las fundas y espolvorea bicarbonato sobre la superficie de la almohada, permitiendo que actúe durante varias horas. Posteriormente, puedes retirarlo utilizando un cepillo. En caso de utilizar una aspiradora, asegúrate de ajustarla a una velocidad suave para evitar dañar la almohada.

Si el olor persiste y la almohada ha pasado ya varios años de uso, puede ser el momento oportuno para considerar la compra de una nueva almohada.

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